viernes, 4 de octubre de 2013

La vieja iglesia


La vieja iglesia de San Carlos Borromeo, 
inexplicablemente derribada, que fue construida en 1896. 


LA CAMPANA

Ella soltaba su voz pastoral, cencerro de sus fieles, y las palomas echaban a volar. Se convocaban los trinos de todos los pájaros y se alborotaban las acacias de la plaza.

Ella incitaba otro rumor, cuando las calles silenciosas se despertaban en las mañanas de domingo, desde los tiempos en que anunciaba a los labriegos sus primicias.

Ella era una voz para marcar los ritmos de la jornada. Era una música convocante, un llamado de alerta, un mensaje penoso.

Ella vigilaba el día, las horas de este pueblo. Cuando la derribaron, abatieron también el canto de los pájaros y ya no arrullaron las palomas a la sombra del campanario.

Pero también derribaron una memoria que nos pertenecía. El sonido de esa campana era nuestro. De los que aún guardamos ese llamado como parte del paisaje de nuestra infancia.

Ella regresó, pero sus tañidos tristes claman por su antigua casa, aquella iglesia de 1896.