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jueves, 26 de abril de 2012

La canción de los oficios

Dedicatoria

· A los obreros, trabajadores y campesinos
que contribuyeron a la construcción de Capitán Sarmiento.
· A mi abuelo Constantino, que fue peluquero y fabricaba alpargatas.

PREGUNTAS DE UN OBRERO QUE LEE
de Bertolt Brecht

¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?
En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió siempre a construir? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los constructores?
¿A dónde fueron los albañiles la noche en que fue ter-
minada la Muralla China? La gran Roma
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes
triunfaron los Césares? ¿Es que Bizancio, la tan cantada,
sólo tenía palacios para sus habitantes? Hasta en la
legendaria Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los que se hundían,
gritaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota
fue hundida. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció en la Guerra de los Siete Años
¿Quién
venció además de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el banquete de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó los gastos?
Tantas historias.
Tantas preguntas.

INTRODUCCIÓN


El presente trabajo es necesariamente insuficiente, ya que al estar basado en la información de un censo, repite las generalizaciones, carencias y errores que tuviera. De todas maneras, está pensado como un documento de carácter testimonial, en el que se reúnen por oficios los nombres de los vecinos de Capitán Sarmiento en el año 1895, fecha en que se realizó el Censo Nacional durante el mes de mayo. Los llamo “otros” oficios, porque habitualmente se historia la vida de un pueblo en función de los militares que arrasaron a los pobladores originales y de quienes se destacaron como estancieros, industriales o comerciantes y, a través del conocimiento y prestigio social logrado, accedieron a cargos políticos. 

Por eso, las calles llevan nombres de próceres, de generales, de sacerdotes, de políticos. No hay calles para lavanderas, alambradores, peones rurales, planchadoras, poceros, albañiles, como si no hubiesen formado parte de la historia, como si no hubieran existido. En este trabajo están sus nombres. Por supuesto, faltan muchos porque el censo no es tan específico, pero queda el testimonio y la esperanza de que haya algún día en mi pueblo una Calle de las Lavanderas, una Calle de los Alambradores, una Calle de las Planchadoras, una Calle de las Costureras, como justo homenaje.