sábado, 12 de octubre de 2013

El censo bonaerense de 1881

Menos de un año antes de inaugurarse la estación ferroviaria de Capitán Sarmiento se realizó un censo provincial en Buenos Aires. Del libro que editó el Gobierno con los datos rescato algunas cuestiones que pueden resultar interesantes para ubicar el contexto en el que se inserta el embrión de nuestro pueblo.

La zona donde crecerá Capitán Sarmiento en un mapa de 1821

 Desde el censo de 1869 al de 1881 la población provincial había crecido un 659%. Es una enormidad, pero se debe a que en 1869 era un territorio poblado sólo de estancieros apropiadores de tierras y unos pocos puesteros y peones. En el censo de 1881 se determinó que la densidad poblacional de la provincia era de sólo 1,7 habitantes por kilómetro cuadrado. La zona norte, que incluye a los pueblos de San Antonio de Areco hacia arriba, estaba mucho más poblada que el promedio: 5,57 hab/km.

Había 125.400 extranjeros, de los cuales la mayoría eran italianos: 57.000. El número de habitantes nativos había crecido mucho, ayudado por los casamientos con el aluvión de extranjeros que arranca más o menos en 1876.  La relación porcentual era de 253 extranjeros por cada 1.000 habitantes.

Existían en total 87 pueblos. En el censo de 1869 los pueblos eran 59. De los más poblados, San Nicolás y Chivilcoy, con casi 10.000 habitantes.  Pergamino tenía cerca de 6.000, Salto y San Pedro alrededor de 3.000.

Un dato notable es que para 87 pueblos había 59 iglesias, 57 capillas y 23 oratorios. No mencionan conventos y establecimientos eclesiásticos similares.

También llama la atención la enorme cantidad de personas sin profesión ni ocupación conocida. Los redactores del libro señalan que la cantidad de productores era mínima respecto de los consumidores. Otro dato revelador resultó que sobre 312.514 adultos, había 164.859 que no sabían leer ni escribir. La situación en la zona rural empeoraba: 47.000 alfabetos y 88.142 analfabetos. Está claro que la educación no era prioridad.

En materia de población y comercio el partido de Arrecifes (o Bartolomé Mitre), no aparece como relevante, aunque desde el punto de vista bancario se lo consideraba "muy rico" por el aporte en pesos fuertes a las entidades.

El libro comenta también aspectos geográficos, históricos y habla de la flora y la fauna. Describe una riqueza notable que hoy por supuesto se añora, desaparecida bajo la barbarie de los agroquímicos, alentada por la voracidad y la inconsciencia de muchos productores. Menciona que en aquellos tiempos era común que, en algunos hoteles y restaurantes, acompañados de buenas salsas, se presentaran golondrinas, horneros, churrinches o benteveos. 

Resumiendo, podemos decir que el partido de Arrecifes tenía escasa densidad poblacional pero estancias muy redituables que reflejaban la riqueza de sus propietarios en la cuentas de los bancos. Había un alto nivel de analfabetismo y fue una zona altamente receptora de inmigrantes. En ese medio estaba a punto de nacer Capitán Sarmiento.